El escritorio es el centro del home office y del espacio de estudio: define cuánta superficie de trabajo tenés, si podés tener dos monitores, si la postura al trabajar es correcta y si el ambiente invita a la concentración. Forman parte de la categoría de oficina.
Tamaño y forma: recto, en L y esquinero
El escritorio recto es el más simple y cabe en cualquier espacio. El escritorio en L o esquinero aprovecha el rincón, da mucha más superficie de trabajo y permite tener la pantalla principal al frente y el trabajo secundario o el papel al lado. Para quienes trabajan muchas horas, el en L es notoriamente más cómodo y productivo.
Escritorios regulables en altura: de sentado a parado
Los escritorios con ajuste de altura (manual con manivela o eléctrico) permiten trabajar parado una parte del día, lo que reduce la fatiga lumbar y mejora la circulación. Son la inversión más recomendada por ergónomos para quienes pasan más de 6 horas al escritorio. La transición entre posición sentada y parada lleva 30 segundos.
Organización y complementos del escritorio
Un escritorio organizado con pasacables, bandeja para teclado y organizadores de escritorio mejora notoriamente el ambiente de trabajo. Combiná con una buena silla de oficina y con bibliotecas y estantes para los libros y archivos.